Después de ver la etapa de hoy, se podría decir que toda la Vuelta a España, desde la contra reloj inicial en Pamplona hasta la espectacular y durísima subida a Cuitu Negru no han sido sino anuncios o pequeños anticipos de lo que iba a suceder en Fuente Dé, el calentamiento para que los espectadores estuvieran preparados para apreciar la fantástica maniobra táctica de Alberto Contador, que realizó un ataque demoledor a 50 kilómetros de meta con el que  dinamitó la carrera, conquistó su primera victoria parcial y se enfundó el maillot de líder a sólo 4 días del final.

 

Pocas veces se ve una etapa como la de hoy, en la que un gran campeón toma la carrera en su mano, decide que ha llegado el momento y exhibe, en un alarde de estrategia, clase y potencia sobre la bici, que ha llegado su momento.

 

Los cronistas empezaron a comparar su gesta, pocos segundos después e cruzar la línea de meta, con los mejores días de Merckx o Hinault, y no se equivocaban. Contador había hecho historia en Fuente Dé y, si consigue controlar la carrera en estos cuatro duros días que quedan hasta Madrid, la apoteosis de su triunfo, después de seis meses de parón, puede ser inolvidable, entre otras razones porque habrá demostrado sobre la carretera que sigue siendo el mismo gran campeón que era antes, o tal vez más grande y más maduro tras el sufrimiento padecido.

 

Espectacular fue también la renta sacada por Alejandro Valverde, que supo aprovechar la jornada para alzarse también hasta la segunda plaza de la general, a costa también de Joaquim Rodríguez, el perdedor hoy, pero al que se debe reconocer el gran mérito de haber realizado una carrera impresionante, con fantásticas victorias de etapa y capaz hasta hoy de haber mantenido bajo control al mismísimo Alberto Contador, como pocos lo habrían conseguido. Su único problema es que lucha contra un genio de la bicicleta y eso pasa factura.