Alberto Contador confirmó el domingo 9 de septiembre en Madrid que es el mejor corredor de su generación en carreras de tres semanas, al adjudicarse su segunda Vuelta a España, que suma la séptima de su serie, completa su segunda Triple Corona y le equipara en triunfos de grandes vueltas con Miguel Indurain, ganador de cinco Tours y dos Giros, hasta ahora el mejor español de la especialidad.

 

Alberto ganó la Vuelta a España 2012 de un solo golpe de genio, en Fuente Dé, donde se anotó la victoria de etapa y conquistó de manera definitiva el maillot rojo de líder de la general. Frente a unos poderosos rivales, en especial Joaquim Rodríguez, que se ha mostrado intratable en los finales más duros, Contador recurrió a su genio y lanzó un golpe de mano a 50 kilómetros que dejó al hasta entonces líder de la general sin respuesta, aislado e impotente para defender su maillot.

 

Pero lo que ha demostrado Contador a lo largo de toda la carrera, desde el primer final en alto, en Arrate, hasta el último, en la Bola del Mundo, es que él ha sido quien ha marcado el tempo de la carrera, quien ha decidido y, en definitiva, quien ha dado más espectáculo.

 

Desde Arrate, Alberto Contador lanzó incontables ataques en casi cada oportunidad que la carretera se empinaba y gracias a esos ataques distanció a Chris Froome, el que parecía el rival más peliagudo, y a Alejandro Valverde, víctima también de un abanico camino de Valdezcaray. Sólo resistió Joaquim Rodríguez, que sólo sucumbió en Fuente Dé, tras el segundo día de descanso, víctima de un golpe de genio del madrileño, que atacó en el Collado de la Hoz tras lanzar por delante a su equipo y logró aislarle hasta dejarle sin fuerzas en el final menos duro, pero también más traicionero de la Vuelta 2012.

 

Tras enfundarse el maillot rojo, Alberto Contador cambió su estrategia de ataques constantes y se limitó a conservar su ventaja, consintiendo una fuga en la etapa tal vez más emblemática de la ronda, la de la Bola del Mundo, donde se impuso Denis Menchov, y donde no  se inmutó ante los ataques de Purito y Valverde, que ya estaban jugándose las dos restantes plazas del podio.

 

Alberto Contador, sobre todo, logró en Madrid la hazaña de ganar una grande después de seis meses parado, falto todavía de ritmo y con tan sólo 10 días de competición en sus piernas, un bagaje que hubiera sido insuficiente preparación para cualquiera menos para el de Pinto.

 

El líder del Saxo Bank-Tinkoff Bank recurrió a todo su pundonor para triunfar sobre un recorrido que, a pesar de lo que muchos han dicho, no era el más favorable para él, ya que las llegadas en alto eran cortas y muy explosivas, la mayoría sin puertos intermedios y, en fin, la única contra reloj larga favorecía los intereses de los menos contrarrelojistas, en detrimento de sus condiciones.

 

A pesar de todos los inconvenientes y tal como hizo en el Giro 2011, Alberto Contador demostró que sigue siendo el mejor corredor del mundo en carreras de tres semanas, donde sólo en dos ocasiones no ha subido al podio, en la de su debut, en el Tour 2005, y en el Tour 2011, cuando las secuelas de las caídas le relegaron a una quinta plaza.

 

Ahora, tras el fantástico podio del domingo en la Plaza de Cibeles de Madrid,  Alberto Contador prepara ya su próximo objetivo, los Mundiales de Valkenburg, donde también sueña con el podio.

 

On Sunday, September 9, Alberto Contador confirmed that he is the best grand-tour rider of his generation by prevailing for the second time in the Vuelta a España. The triumph in Madrid marks his seventh career grand tour victory and completes his second Triple Crown. Contador’s tally of grand tour wins is now equal to that of Miguel Indurain – winner of five Tours and two Giros – who was, until now, Spain’s best grand tour specialist.

 

Alberto won the 2012 Vuelta a España with one brilliant solo blow on Fuente Dé, where he captured the red jersey of general classification leader once and for all. Faced with powerful opposition, especially from Joaquim Rodríguez, Contador launched a sudden attack at 50 kilometers from the finish line. Rodríguez, the rider who had been impossible to beat in the toughest finishes in previous stages, was left isolated and powerless to defend his jersey, and was unable to respond.

 

Contador proved throughout the race, from the first mountaintop finish on Arrate to the last on Bola del Mundo, that he was the one who set the tempo, and, in the end, that he was the one who created the most excitement.

 

Starting with Arrate, Alberto Contador launched attacks whenever the road provided an opportunity. Thanks to those attacks, he distanced Chris Froome, the rider he had targeted as most dangerous, and Alejandro Valverde, who was also a victim of a crash and echelons on the road to Valdezcaray. Rodríguez alone could resist, and did not succumb until Fuente Dé.

 

The most significant feat for Alberto Contador was, however, arriving in Madrid as the winner of a grand tour after six months off the bike. Lacking the rhythm of competition, and with only 10 days of racing in his legs, he scored a major triumph on what would have been insufficient preparation for anyone less than the man from Pinto.

 

The leader of the Saxo Bank-Tinkoff Bank team turned to his sense of pride to conquer a parcours which, contrary to popular opinion, was not perfectly suited to him, having short and very explosive uphill finishes, most of which were not preceded by intermediate climbs, and only one time trial which favored climbers (his most direct rivals), who had had many opportunities to test and improve their form throughout the season. In spite of a less-than-perfect scenario, Alberto proved, just as he did in the 2011 Giro, that he continues to be the best grand tour rider in the world, having won all but two attempts: his first Tour (2005), and the 2011 Tour, where the cumulative effects of crashes kept him from finishing higher than 5th.

 

Now, after a fabulous experience on the podium in Madrid’s Plaza de Cibeles, Alberto Contador is preparing for his next objective, the World Championships in Valkenburg, where he has his eye on another podium.