Bv9-hb4IIAAoTDD.jpg-largeLa cuarta etapa de la Vuelta a España, con llegada a Córdoba, marcó hasta el momento las máximas temperaturas en carrera, tal como señaló Alberto Contador en la línea de meta. “En la bici hemos tenido temperaturas de 46 y 47 grados. Eso hace mella y ha hecho que fuera una etapa exigente, pero bueno, la hemos pasado, el equipo ha estado muy bien y ahora a descansar ya tomar una ducha de agua fría”, dijo como conclusión de una nueva jornada de desgaste para todos.

La etapa se caracterizó por el ataque en la última subida de Alejandro Valverde que, de alguna manera, podía esperarse. “Un ataque de Alejandro ahí no sorprende para nada”, dijo el líder del Tinkoff-Saxo. “Es verdad que pensaba que quizás atacaría antes, pero también sabía que era un poco de locura, porque daba mucho viento y suponía un desgaste de fuerzas bastante grande, ya que al final les han cogido”.

Alberto adoptó una posición más conservadora, a la expectativa. “Alejandro se ha visto ahí, con ganas, pero analizando la situación era más aconsejable estar a rueda, especialmente con todo lo que queda de Vuelta. Sabíamos que en el puerto no se iba a romper demasiado el grupo, que iba a haber equipos con corredores para trabajar, y así ha sido”. Finalmente, Contador explicó que su pierna sigue como hasta ahora. Debe seguir esperando antes de sacar conclusiones. “Vamos día a día, tengo algunas molestias, pero no van a más. Voy pasando cada día y eso me motiva, a la vez que me mantiene cauto”, dijo a modo de resumen.